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Cristo, el Amén de Dios

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La palabra “Amén” es de origen hebreo y significa 'así sea', 'así es'. En algunos contextos también significa 'en verdad’ o ‘ciertamente’ Sí, estoy de acuerdo, Así es”. Se utiliza como una fórmula de confirmación y afirmación y es un Sí muy serio en el contexto de dirigirnos a Dios. Muchas personas dicen Amén a cualquier frase que se refiera a Dios, aunque este errada. Esto se debe a la falta de conocimiento de la realidad de Dios, su propósito, palabra revelada, y a la falta de discernimiento espiritual. Posiblemente pensemos que la palabra Amén es algo superficial, pero en realidad no lo es, porque solo lo que tenga que ver con la persona de Cristo y su obra le pertenece el Amén. Por tanto ni usted ni yo, ni nuestras opiniones son el Amén, tan solo todo aquello que procede de Cristo son un Amén en Dios y para la gloria de Dios. En 2ª Corintios 1:19-21 dice: “ Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, S...

La voluntad eterna de Dios

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Muchos cristianos tienen un conocimiento individual y limitado acerca de la voluntad de Dios, piensan que la voluntad de Dios es lo que Dios desea hacer con ellos y no se han parado a considerar cúal es la voluntad eterna de Dios. Debemos comprender que todo lo que Dios desea realizar en usted debe de ser conforme a su plan eterno. Dios tiene una voluntad eterna, puesto que es eterno y creó todas las cosas por Su voluntad para así cumplir y llevar a cabo Su propósito eterno (Ef. 3:11) La voluntad de Dios es lo que Él quiere y lo que se ha propuesto realizar en el tiempo y la eternidad (Ef. 1:5, 9, 11). Por tanto Necesitamos entender cuál es la voluntad completa del Señor (Ef. 5:17; Col. 1:9) La voluntad de Dios es misterio La voluntad de Dios estaba escondida en Él como un misterio, por lo que Efesios 1:9 habla del “misterio de Su voluntad”: En la eternidad Dios tuvo una voluntad, pero esta voluntad estaba escondida en Él; por tanto, era un misterio. En el placer de Su corazón y en S...

El edificio de Dios

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Muchos cristianos piensan que el edificio o edificación de Dios es un edificio material que Dios está construyendo en los cielos. Esta idea en realidad es un concepto natural y religioso del edificio de Dios. En muchos lugares en la Biblia se habla del edificio de Dios y vemos que Dios en cuanto a su obra creadora descanso, pero en cuanto a su labor de edificación Dios sigue edificando su edificio. Nosotros hemos llegado a ser las piedras vivas, debido a que hemos recibido su vida divina y de esta manera al forjarse El en nosotros, llegamos a ser los materiales que son parte de su Edificio. Después de crear al hombre, Dios comienza su obra de edificación, la cual será completada a lo largo de todas las generaciones y al final Dios obtendrá, no sólo un huerto, sino un edificio. El Edén es el lugar de la creación del hombre, como criatura de Dios, pero la nueva Jerusalén es donde Dios y el hombre moran juntos y son uno. En la creación, Dios creó al hombre pero no se forjó en él. El ...

Estar en Cristo

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Los hombres heredamos la naturaleza de nuestros antepasados. Si trazamos un árbol  todos nosotros procedemos de Adán y heredamos su naturaleza. Ya sabemos que la naturaleza del hombre se degrado y contaminó al entrar el pecado y la muerte. La experiencia de Adán llego a ser la experiencia nuestra. Es debido a la caída del hombre que Dios introdujo al Hijo en el mundo sin la naturaleza caída y la herencia de Adán, aunque con la misma semejanza humana, llegando a ser el prototipo del Dios-hombre que Dios deseaba obtener. Para Dios solo existen dos hombres corporativos y universales: Cristo y Adán. El Hombre delante de Dios, o está en Adán, como el viejo Hombre o está en Cristo, como el nuevo Hombre. En el momento que creemos en Cristo, Dios nos traslada de Adán y nos introduce en Cristo, haciéndonos partícipe de lo que Cristo es y realizó para Dios y el hombre. Esto quiere decir que cuando estamos en Cristo, la experiencia de Cristo se convierte en nuestra propia experiencia. Cua...

El Espíritu es la Bendición

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La promesa de la Bendición Antes de promulgar la ley, Dios prometió una bendición a Abraham: Y era que de él vendría la descendencia que sería una bendición no solamente para su propia casa, su linaje, sino también para todas las naciones, todos los gentiles. Con Adán tenemos el pecado y la maldición, pero con Abraham tenemos la promesa de Dios. El trasfondo de esta promesa era la maldición que pesaba sobre la humanidad. Debido a que la humanidad estaba bajo maldición, la dirección que seguía el hombre era hacia abajo. Pero Dios intervino, llamó a Abraham y prometió que en su descendencia todas las naciones —la humanidad bajo maldición— serían bendecidas.  El propósito de la ley Él tenía la intención de que el hombre disfrutase a Dios como su bendición. Pero mediante la caída de Adán, el hombre perdió a Dios mismo como su bendición y disfrute. No solamente eso, sino que puesto que el hombre no era totalmente consciente de que era un ser totalmente caído, incurable y sin esper...

Los hechos, la fe y la experiencia

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En la era presente de la gracia, todo se efectúa “por gracia” (Ef. 2:8). Que todo sea efectuado por gracia significa que todo ha sido realizado por Dios. El hombre no necesita hacer nada para ser salvo, puesto que, “al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda” (Ro. 4:4). Debido a que Dios se relaciona con el hombre conforme a la gracia, Hay tres aspectos que debemos de considerar: Los hechos, la fe y la experiencia. Los hechos Dios ya lo hizo todo a favor del hombre. Debido a que todo ya ha sido realizado, existen ciertos “hechos”, ciertos logros divinos que el hombre necesita recibir y aplicar de Dios como su herencia para nosotros: La redención, la regeneración, la vida divina, el vivir de Cristo en nosotros , y muchos más.. . Y ya que existen tales hechos o realidades vigentes, no es necesario que el hombre haga nada, pues la obra realizada por Dios es completa. Sin embargo, la gracia de Dios es justa. Por ello, juntamente con los “hechos”, existe...

La fe genuina y real

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La fe no proviene de nosotros sino de Dios En nosotros mismos no tenemos la fe real, la recibimos cuando nos abrimos a la palabra de Dios. La fe es una gran bendición que recibimos de parte de Dios, la cual está constituida de Dios mismo e incluso viene a nosotros con Dios. Cuando esta fe entra en nosotros, trae consigo a Dios: todo lo que Él es, todo lo que logró y realizó en Cristo: la redención, la regeneración y la vida divina la recibimos por medio del Espíritu. " Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios"(Ro 10:17) La fe vino con Cristo Cuando la gracia vino, también vino la fe. Tanto la fe como la gracia vinieron cuando Jesucristo vino. La gracia es por el lado de Dios, pero la fe es por nuestro lado. Cuando en la predicación del evangelio la gente oye hablar de la gracia de Dios, algo dentro de ellos se levanta para apreciar lo que han oído. La gracia que les ha sido presentada viene a ser en ellos la fe por medio de la cual creen. Espontáneamen...

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